La vida bonita

El gatito me invito a partir super temprano. Antes que el sol, me dijo. Había algo llamado Mindfullnes a lo que quería que fuéramos y me gustó. Como siempre mal Salmón, quise picar a la primera, pero no lo sentí ni mío ni para mi, así que sin entender aun por que, decliné tremenda oferta. Pero como la vida tiene todo armado y nosotros aún insistiendo en creer que tenemos algo llamado control, sonó el teléfono y sin entender nada, supe por qué me habia quedado: Recuperaba una amiga perdida, que me invitaba de viaje a recuperar el Territorio Sagrado que también había perdido.

Partimos justo con la salida del sol.

Entre mate y mate, cruzamos cordilleras y valles redefiniendo las leyes de la lógica y de la risa, hasta que sin darnos cuenta ni como ni de donde, habíamos llegado a la Millawapi. Dejamos el auto en la casa de Heidi, justo bajo la montaña en una pradera de cuento. Yo nunca había estado en la Isla así que puedo decir que fue un amor a primera vista. Intenté caminar con los chicos pero no fue posible. Me quedé perdido entre sus brotes, lianas y ramas, maravillándome con el todo. A ellos también se los tragó el bosque.

Desde el cielo y ya bajando a la tierra, me encontré con un sendero que descendía hacia el lago donde vi un poto blanco flotando en el agua y como me pareció lo mas natural del mundo dejé por ahí tiradas mis pilchitas y aporté también con mi poto al amigo Lago que también me esperaba. Cuando el sol me secó después de haberme descongelado, recupere mis pilchitas abandonadas y partimos al otro lago a ver a las Ñañitas que llevábamos demasiado ratito sin verlas. Encendimos el fogón y nos dedicamos a ver pasar la tarde en el reencuentro de los corazones y de la música.

Puro amor encontramos en la casita del Valle Sagrado donde se tejen los sueños. Harto tiempo pasó, pero poco se les nota el agua de todo ese rio, porque el tiempo no pasa en los rostros de los sabios. Regocijadísimo en la dicha de la bienvenida, entendí que siempre estuve sin darme cuenta y con esa libertad pude dejar el beso y volver a la ruta de los Lagos para llegar nuevamente a la ceremonia shipiba que me esperaba al otro lado del Volcán y reencontrarme con los demás corazones que ya forman parte del mío.

– No hay que entender tanta abundancia –

¿Tienes algo para decirme?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s