Sin quedarme, me quedé

Traje mis zapatillas y dejé sobre ellas mis calcetines cuando me preguntaron: Y tu que te estás arreglando para salir ¿adonde vas?

— Si arreglarse significa ponerme zapatos, es una señal de que mi vida va por buen camino —

No quise explicar tanto pero la hice corta: si ustedes se van a dormir yo parto al toque, pero si apañan a seguir en esta, yo apaño con ustedes.

Aunque no les tuve ninguna fe, les rellené el vaso a todos a ver si la cosa iba en serio, pero igual me puse los zapatos. Con el segundo vaso la conversa se empezó a poner mas o menos tremenda y ya con el tercero y el cuarto, abrimos los cajones que estaban con llave.

Ahora, tan tarde como temprano y amenazando la mañana, todos partieron ya durmiendo, y yo nuevamente sin zapatos, decido envolverme en mi mantita para disolverme en el amor y soledad del abismo de estrellas, en el que encuentro la paz que mi alma no buscaba.

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