El estadio alemán.

Se cortó la luz. Estoy en una estructura moderna muy grande hecha de concreto y tuberías de metal de muchos tamaños, la distribución del espacio es muy inteligente, pero a pesar de que no hay luz, hay un diseño elegante en todo lo que veo. Aparece la Javi, me cuenta que hay que subir al techo. La sigo. Abre una compuerta en una pared y se mete dentro de la red de tuberías, ratoneando entre las paredes. Es una forma muy compleja de tubos, válvulas y llaves giratorias. Hay vapor y calor. Avanzamos ascendiendo hacia el techo. Aparecemos arriba donde hay una gran chimenea horizontal llena de perforaciones laterales, como el cañón de un tanque. Hay un hombre que intenta hacer algo con ella. En la mano tengo el molinito de café de Tierra Chaki y no se por qué me parece tan evidente que es un generador de electricidad, así que vuelta y vuelta le doy. Está de noche y llevo un tremendo rato haciendo girar el moledor, pero parece que resulta, porque aporta la energía suficiente para que el hombre pueda encender el reactor. Se escucha un sonido grave, como de una explosión potente, y una gran lengua de fuego comienza a avanzar por la chimenea. A través de las perforaciones vemos el fuego avanzar como una sustancia viva, que apenas controlada se escapa. Nos quemamos el pelo, pero el operador no nos cree. Le insistimos, baja la intensidad del motor. Bajamos todos, ha vuelto la electricidad. Amanece. Me entero que estamos en un gran estadio alemán. No tengo muy claro si hay un partido en curso o ya terminó, pero hay mares de personas avanzando. Mi familia está diseminada también por ahí. Me encuentro con la Cuqui que me invita a visitar a una maestra de Aikido, dice que me va a interesar. Claramente, le dije y fuimos. Era una chica morena y gordita con rasgos filipinos. Me recuerda mucho a la Chacha. Me pregunta que quiero y le respondo “aprender”. Me dice que me ponga en guardia y me sitúo en kamae. Parece gustarle que algo sepa del arte y me dice que la ataque. Según la escuela del bujinkan me preparo para avanzar y llevo energía hacia mis manos, pero algo ocurre en ellas. Siento una fuerza que jamás antes sentí. En posición de guardia con las manos firmes, una ondulación energética como nado de pez comienza en la punta de mis dedos y sigue hacia mis muñecas y codos. Es como una fuerza potente y magnética. La Chacha me sonríe. Tengo una enorme cantidad de poder en mis manos. Dueño de ese poder, retrocedo y creo una muralla energética delante de mi. Nada puede tocarme, estoy detrás de un escudo de fuerza. Empujo el escudo hacia delante y la Chacha lo frena con su propia muralla energética. Los dos oponemos fuerza invisible y nos enfrentamos sin tocarnos, modelando la energía a nuestra voluntad. La sensación de poder es indescriptible, puedo llevar esa fuerza adonde yo quiera con la intensidad que yo decida. La Chacha me mira nuevamente y me hace un gesto, avanzo hacia un grupo de gente y los voy empujando mientras se desbaratan hacia el suelo con suavidad incapaces de oponer resistencia. El campo energético es infinitamente mas poderoso que el físico. Vuelvo donde la Chacha, está muy contenta, nos abrazamos. Le doy las gracias, me mira con unos ojos muy brillantes y parto. Avanzo por un gran pasillo de concreto, muy alto y muy amplio. Es uno de los caminos dentro del estadio. Hay una infinidad de personas que van avanzando por todas partes. Una niña muy linda camina a mi lado, no la conozco pero vamos conversando muertos de la risa y siento que somos muy amigos. Desde el fondo veo aparecer al Negro España, no se que hace aquí. Se acerca decidido y de la nada le da un beso en la boca a mi amiga. Ella lo empuja molesta. El negro sigue caminando besando niñas que van pasando y desaparece. Llegamos a la superficie, es una tarde de sol y hay mucha gente acostada en los jardines fumando y tomando cerveza. Aparece el Poroto y le contamos de nuestro encuentro con el Negro España. A el le pareció lo mas entretenido del mundo andar como el Negro besando desconocidas, así que empezó a correr por el parque dándole besos a las chiquillas. Cuando llegó donde una chica rubia vestida de negro, se puso al frente, pero ella le dio un feroz golpe en la cara antes de que se acercara. El poro quedó congelado. La niña le tomó las manos y empezó a besarlo. Nos quedamos con ellas sentados en el suelo. Tenían un licor increíblemente fuerte que me recordó al absenta. Era negro y quemaba como el fuego. Otra niña que estaba sentada en el pasto se me acercó y empezó a escupirme. Con el poroto nos levantamos para alejarnos. Avanzamos de nuevo hacia el estadio, que era una estructura gigante de concreto gris llena de pilares y pasillos oscuros donde hacia nosotros venía una marejada de gente hacia nosotros rompiéndolo todo. Era una masa violenta de gente rara. A nosotros no nos importó seguir avanzando y al principio a ellos tampoco les importó que entráramos al estadio. Así terminamos rodeados de la horda de los freaks. Eran tipos preparados para la violencia, con palos, botas de cuero, cadenas y ropas raras. El Poro quiso bajar al baño y se descolgó de una de las vigas de concreto para llegar al subterraneo. Me quedé con la horda mientras fue cerrándose alrededor de mi. Tipos como Marilyn Manson y El Cuervo fueron girando a mi lado. Algo muy grande está ocurriendo en alguna parte. Se escuchan sirenas y balas. Hay humo en el aire, está quedando la cagá. Una tipa con traje rosado de circo, tutú y paraguas empezó a molestarme. La acompañaba un tipo que estaba vestido con un traje hecho de vidrio. Casco y armadura de vidrio. Debajo del vidrio tenía un traje muy parecido al de la Guardia Suiza del Vaticano. Querían quitarme mis cosas. Les contesté que para eso tenían que acompañarme a los baños de abajo. Contaba con que con el Poro pudiéramos darles buena pelea. Entro al baño delante de la fila de los freaks, pero no es Poro quien está en el baño. Es Schwarzenegger. Pero no era Arnold, sino en la forma del Terminator. Me pareció lo mas natural del mundo. Los freaks quedaron helados sin saber que hacer y le pasaron un lapiz para que los ayudara a rayar las paredes del estadio. La cagada que estaba quedando afuera se intensificó con un nivel de violencia suprema. En alguna parte con un megáfono, un tipo hablaba en alemán advirtiendo consecuencias. Miramos por la ventana de concreto y entre las nubes de humo negro y gente corriendo, vemos unos tipos vestidos de guerra con boinas verdes. El que está mas cerca de nosotros tiene una ametralladora MG42 y dispara hacia la gente que intenta esconderse detrás de unos autos. Hay explosiones y fuego por todas partes. El tipo de la ametralladora se queda congelado disparando, y su compañero lo mira con extrañeza hasta que nota que está muerto y se tira al suelo, porque la ametralladora comienza a disparar a todas partes. Una linea de balas avanza hacia donde estamos nosotros y los freaks que nos acompañan corren afuera del baño. Todo es cámara lenta. Una hilera de balas entra por la ventana y rebotan en el concreto de las paredes. Nos tiramos al suelo mientras caen pedazos de concreto del techo mezclados con las formas aplastadas de las balas que siguen chocando con todo. Todo es un infierno. Miro al T1000 y tiene un trozo de metal clavado en la pierna. Se lo quito y un chorro de sangre empieza a salir del hoyo que quedó. Lo ayudo a levantarse y caminamos apoyándonos en las murallas de concreto, esquivando las balas, atravesando una nube de polvo y humo, hacia el caos de una oscuridad en llamas.

Despierto.

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