Vipassana: El regreso.

Aprendí por el camino mas difícil que no se puede hablar del Vipassana, porque al ser práctico y tangible, no requiere de palabras. Pero cuando se insiste en las palabras, se debe responder por ellas cuando llegue el momento de dar la cara.

Fue bastante terrible la verdad. Comparado con la primera vez, el curso fue mucho mas complejo. Recién al sexto día pude pensar que habían posibilidades de llegar hasta el final. Durante cinco días estuve batallando la violencia de mi mente que me obligaba a inventar excusas y diseñar planes de escapada para arrancarme de ahí. Una lesión de mierda en el pie que me regaló una de las clases de danza me gritaba escandalosa desde el suelo, riéndose de mi mientras yo intentaba infructuosamente alcanzar un mínimo grado de comodidad durante las meditaciones.

La gracia de todo esto es que como fui con una actitud distinta y al tratar realmente de vencer a mi mente, encontré en la práctica, los espacios que me permitieron el silencio para separarme de ella y acceder a una vastedad infinita de explosiva creatividad.

Una delicada vertiente de ideas, se fue materializando en su forma realizable con cada uno de los pasos necesarios para llevarlas a cabo. Mientras caminaba por los jardines, contemplaba la belleza de una flor o hacía caca, una constante y luminosa claridad me permitía imaginar distintas realidades aparentemente ajenas, sin interrupción ni interferencias, como si pudiera acceder a una conexión ilimitada de una infinitamente nutritiva fuente de información en HD. Nunca antes me sentí tan puro ni tan liviano. Como testigo, pude observar tantos aspectos de mi la vida que había estado viendo con lentes rotos.

Imagino que a esto se refieren tan silenciosamente los maestros cuando pueden alcanzar en la rutina de sus vidas, una forma tan elevada de interacción con la realidad.

Para nosotros, el humilde y mundano perraje, sigue siendo la muestra gratis de un sendero majestuosamente oculto que nos conduce, con no poco esfuerzo, hacia el paraíso consciente de una realidad terrenal que al estar oculto a todas nuestras experiencias, ignorantemente considerábamos inalcanzable, pero tangible, práctico y real.

Espontáneo, si nos atrevemos a soñar.

¿Tienes algo para decirme?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s