10. Frustraciones Perfectas

el

Fue un desempeño perfecto, con mucha claridad le expuse toda la idea y quedé feliz con mi actitud. Hasta el momento ha sido la mejor entrevista de trabajo de mi vida. Con la penúltima imagen de la presentación, lo invito a darme su punto de vista, alimentar la idea, hacer que crezca, arreglarla para que funcione. Ahora hay que aterrizar. Me siento un poco impaciente, le toca hablar a él.

Se reclina en su silloncito aspirando todo el aire y tomándose un silencio demasiado largo, encontró las palabras que andaba buscando. Se demoró de veras. Yo me revolcaba de ansiedad.

Me cuenta con auténtico pesar, que el día anterior, mientras yo le daba los últimos retoques a la presentación que le acabo de mostrar, estaba firmando contrato con el nuevo Diseñador Gráfico de la empresa. Llevaban varios meses buscando uno que se hiciera cargo de la imagen de la empresa.

– Esto es incidental… un día de diferencia! – dice mientras se balancea en su sillón… – Un día tarde!

Yo me agarro los pelos de la cabeza. No se como reírme, pero me estoy riendo. No lo puedo creer. Me sigo agarrando la cabeza desquiciado. Me debería sentir fatal, pero de alguna manera y no se cómo todavía, esto sigue siendo perfecto. El levanta la mano pidiendo voz y llamando a la calma.

“Pero sin embargo… el Diseñador Gráfico no puede sacar las imágenes que necesitamos.”

Como San Pedro, me abre las puertas del cielo. Me cuenta que Dios estaba de viaje y volvería en un mes. Como el presupuesto ya está ocupado, Dios decide si entro al Cielo o no. Hay que esperar que vuelva. Me cuenta su estrategia:

– Cuando vuelva de su viaje hablaré con él, le contaré de esta idea. Él me va a preguntar mi opinión. Le diré que cubre nuestras necesidades, que es necesario yo diré que si. Te reunirás con el y le mostrarás lo mismo que me mostraste a mi porque sabes venderla bien. De todas maneras, el decidirá si hay o no presupuesto para esto.

Con la cara llena de risa le digo:

– Mi trabajo consiste en conseguir que haya presupuesto para esto.

Convencido con la fe absoluta en la Reunión Perfecta, le conté la gran suerte que tenía de poder llegar con un día de retraso, porque si me hubiera presentado ayer, me habrían contratado a mi y habría tenido que ser también el Diseñador Gráfico. Ahora tengo la posibilidad de trabajar con uno de verdad. A mi me cuesta todavía el tema del diseño y si hay alguien a cargo de eso, yo puedo dedicarme 100% a lo mío.

– ¿Cómo? ¿No eres Diseñador Gráfico?

– No, diseñador no. Soy Médico Veterinario.

– ¿Cómo médico veterinario?

– Yo estoy aprendiendo todo esto.

Se reclinó hacia adelante y puso los codos en el escritorio.

“A ver, me dijo. Cuéntame acerca de ti.”

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