11. ¿Acerca de mi?

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La verdad es que he tenido mucha suerte en mi vida, he sido muy privilegiado. No me malentienda, por supuesto que la he pasado mal, como todos. Pero en general soy un afortunado por vivir. Siempre he podido hacer lo que he querido, y aunque nunca nada ha sido realmente fácil, me la he jugado por mis pasiones. Entre toda esta inmensa suerte, mis papás se comprometieron a pagarme una carrera que me diera la segura estabilidad que ellos soñaron, aunque tenían muy claro que mi deseo mas profundo era viajar por lugares hermosos sacando fotos. Como pasé gran parte de mi infancia rodeado caballos en la montaña, fue la soledad de sus bosques lo que me dio mi primera sabiduría y mi apego al campo. “Veterinaria será…” – me dije repitiendo a mis viejos -“…si me permite volver a vivir en esos bosques”, repitiendo la voz de mi corazón. Pero la verdad es que aunque me titulé, nunca me tomé la carrera muy en serio, porque mi sueño era viajar a lugares hermosos sacando fotos. Así, congelé y partí. Mis viejos se fueron de raja y con mi raja bien puesta, también me fui. Luego volví, y congelé otra vez.  Y cuando volví me volví a ir. Estuve un tiempo por lugares hermosos sacando fotos en lugares hermosos, navegando el Caribe, anclándonos a muelles de quien sabe si 15 o 20 países tropicales distintos. Por pura suerte, me invitaron a terminar de construir un laboratorio fotográfico en el barco mas grande del mundo y navegar desde Europa a los Estados Unidos atravesando los hielos del Mar del Norte. El viaje del Titanic. Atravesamos un huracán y tuvimos olas de 5 pisos de altura mientras esta gigantesca gorda de 9 mil pasajeros se bamboleaba como una maestra incansable del baile. Dos semanas duro la locura de ese viaje, que fue una interminable fiesta. Pude hacer las fotos desde su astillero. Nadie más había tenido acceso. Ya en Santiago, inspirado por la Chinita, presenté ese portafolio a una agencia hotelera de Nueva York y tuve suerte. Me adjudiqué su representación en Chile. Recorrí así los hoteles más bacanes de Santiago haciéndoles fotos a los gringos. Fue una época rockstar. Creció bien alto ese castillito de naipes. Se deshizo sin estruendo, pero se perdió todo. Cerré mi vida completa, y volví al sur a empezar de cero.  Trabajando en un restaurant me compré cámara y empecé a trabajar la imagen de nuevo. Comencé con fotos de los platos y pensé que cada plato podría ser una imagen promocional. Empecé a agregar el contacto en las fotos, el logo del restaurant, y de ahí no pare mas. YouTube es el mejor maestro: tuve que aprender desde el paso cero: Teoría de color, forma, composición, simbología, tipografía. Todavía estoy aprendiendo a usar los programas, eso nunca para. Es la imaginación la que a uno le lleva a preguntarse el “cómo lo hago”.  Con el tiempo empecé a dar la pelea con el hotel de la Isla Mocha y ha sido una pelea dura. Así me fui de a poco metiendo, jugando a aprender a vender las emociones que yo vivo en los bosques. Por eso me conviene tanto que haya un diseñador gráfico trabajando conmigo, que así puedo avanzar sin demorarme. Siempre en esta búsqueda, terminé en una de esas reuniones de emprendedores rayados donde conocí a su Jefe. En ese momento me dijo que cuando tuviera una buena idea, viniera a hablar con el. Ustedes tienen muchos lugares hermosos y necesitan imagen, y yo quiero viajar a esos lugares hermosos sacando fotos. Ya tengo la idea. Por eso vine a hablar con el, por eso estoy aquí sentado frente a usted contándole esta historia.

Allure of the Seas.

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