6 . Incandescente

el

Salgo de la casa vomitando una oleada incontenible de alegría que se me escapa a borbotones imparable. La mejor descripción de mi mismo es el Sr. Burns saliendo del bosque brillando radioactividad. Camino hacia el auto repitiendo “Que wea mas bacán”, “Que wea mas bacán”. 10… 15 veces. Y seguía feliz repitiendo la wea. Cachando que ya era mucho, traté de cortar la frasesita y me di cuenta que no podía parar.

“…Que wea mas bacán, que wea mas bacán…”.

Y sigo.

Riendo todavía, entro al auto. Llueve, hace frío, en la esquina está la casa, mi casa, nuestra casa, calentita, sana.

Feliz.

Me desarmé.

Mientras me derramaba, no me di cuenta cuando cambié la repetición. Solo noté que todavía no podía parar, pero esta vez decía…

“Gracias, Gracias, Gracias…”.

– Con esta actitud partí a la reunión –

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