9 . El mejor partido

el

Mis motores están al 100 cuando entro en la oficina del gerente. Un hombre sabio, de buen corazón. Tengo una reunión con el y el no sabe, yo tampoco sabía. Nadie sabía. Esta situación es muy ridícula. Estoy atascado, no se como empezar y el no tiene idea lo que quiero.

– De dónde vienes? – me pregunta casi con ternura.

Soy una Agencia de Imagen, le respondo yo. “Por qué chucha le dije eso!” Se me salió, no tenía preparada esa pregunta. Tan clara que tengo todas las respuestas y me salto las primeras.

Me atoré po.

“Ah, ya”, habrá pensado él. “¿Que me quiere vender?”. Intenta hacerme un pillo para hacerla corta y me tira la pregunta clave a la primera. Puedo contestarle ahora, pero todo está super explicado en un documento, que está bien bonito.

Le pregunto si quiere ver mi presentación.

Ya po!

Perfecto.

Se reclina en su sillón. Mi querido Compu enciende con una rapidez nunca antes vista, o estoy tan absorto en el momento, que quizá es por eso es que Don Luis acaba de venir a limpiarme la baba. Mientras enciende el compu le cuento que estoy cumpliendo un sueño, porque llevo esperando tres años por este momento.

Me sonríe.

La presentación está lista.

– Pantalla completa –

Portada, resumen…

Se lo leo. Si le gusta el resumen, va a querer seguir. Si no, ya no hay nada que hacer.

¿Quiere ver más…?

Listo, estamos.

Le muestro la naturaleza de la idea con las mismas imágenes de naturaleza que me mostraron la idea a mí. Le explico la noción de todos los tecnicismos importantes. Marca, Imagen, Valor, Soluciones, Metodología. Me desenvuelvo con fluidez, directo y entretenido. Lo estamos pasando re bien, siento que nos entendemos y el no ha dicho ninguna palabra.

Le hago mierda la imagen de su empresa, pero con cariño y con solución para que no le duela. Me siento en mi salsa, todo esto es pura adrenalina. Es como bajar un cerro corriendo pero sin matarse, en control. Siento tal grado de confianza, que me asombra estar invirtiendo tiempo en la entrevista. Estoy tan enamorado de mi oferta que solo tengo ganas de decirle “Ahorremos tiempo, contrátame luego”. Aunque hay que tener claro que el amante decidido se puede encontrar de frente con una niña que aún no está enamorada.

Mientras leíamos un párrafo dedicado a los Términos y Condiciones, aparece el nombre de la empresa. Yo sigo hablando mi reunión perfecta. Me toca el brazo para detenerme, me quiere decir algo. Me callo. Pongo atención.

– ¿Cómo? ¿Esta propuesta… es “sólo para nosotros”?

– ¿A qué se refiere con “solo para nosotros”?.

– ¿No andas ofreciendo esta misma idea a distintas agencias como esta?

– Como le decía, llevo tres años buscando la manera de trabajar con ustedes. Ahora que está la idea para hacer algo grande y bonito, se la presento: ustedes son los primeros, trabajemos juntos…

Ahí fue cuando se enamoró.

– … pero si esta idea no funciona con ustedes, la voy a ir a presentar a la competencia.

Básicamente le rompí el corazón.

– Pero se lo volveré a componer –

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