Hoy 29 son 30

La luna se va paseando en el cielo, intentando creer que nadie la ve. Solo se mueve si nadie la está mirando, pero avanza… porque a pesar de su luminosidad basta una mirada de asombro hacia ella, sentirse satisfecho por haberla notado y no volver a mirarla jamás hasta reencontrarse con ella en el cielo. Con auténtico asombro renovado, acompañarse nuevamente con su presencia como si toda su pequeña inmensidad fuera una cosa normal.

– Manerita de comenzar tu segundo tercio, maldita rata miserable –

Luna Roja desde la Torre Eiffel. París, Francia.