Square Alban Satragne

Estás parado no tienes idea donde y tienes que ir a un lugar sin tener ni idea como. Todo está en francés, y eso mi querido amigo, es una complicación para los visitantes que provienen de un país en que la principal palabra conocida es la marca de un auto.

Y ni siquiera la pronunciamos bien.

– Ya, a caminar a ver adonde llegamos – resulta ser el plan.

Lo bueno de París es que a diferencia de Roma, todos los caminos llegan a una plaza y ahí está todo lo necesario para sobrevivir. Hay agua, hay refugio arbóreo y hay palomas. No se necesita más. De ahí para arriba, son solo frivolidades.

El nombre de la plaza resulta de mucha ayuda para saber el lugar en el que uno se perdió, pero en esta puta época maravillosa, basta abrir el guguel maps, poner la dirección y caminar calladito por la linea azul hasta llegar al final de tu castillo y matar al jefe.

Antes los juegos eran mucho mas entretenidos ¿O era uno mucho más hábil para entretenerse?

Grandes preguntas de la vida cotidiana.

Sin negociar valores en las esquinas menos vigiladas, ni aterrizando sin querer en la fiesta privada de alguna brillante estrella local, atravesamos París.

Que paja la tecnología, le quita todo lo entretenido a la vida.

Nuestro pequeño refugio parisienne, resulto estar junto al restaurant de Gusteau.

¿Sería París una fiesta?

Para eso habría que perderse.