Con Erre mayúscula.

A la Foxy le llegó la regla su lunita, y me siento extrañísimo con este suceso de adolescencia tan repentino. Me estaba empezando a dar cuenta de su crecimiento, porque de a poco iba dejando de ser un simple perro entre otros perros. Con vertiginosa rapidez se convirtió en el centro de atracción de todos. El culo mas rico para oler de toda la población. Todos quieren deleitarse con el nuevo dictador anal.

No me había preocupado acerca de este tema hasta que un perro pesado y caliente nos siguió por un montón de cuadras alborotándome a la cabra en los cruces de calle mas complicados del centro con la ingobernable motivación de meterse completo dentro de la Foxy, aunque fuese en la forma de una prácticamente invisible célula que lo copia.

Llegó un punto en el que la Foxy me miró y dijo “No se si esto me gusta tanto, parece que voy a necesitar ayuda” y forzosamente me tuve que convertir en el EspantaPerros.

No fue fácil.

Me imaginé todas las chiquillas que tienen que acostumbrarse a lidiar con este tipo de perros. Y está lleno de esos perros. No entienden, no quieren entender. Solo tienen una vagina en la mente y lo demás es solo una bruma opaca que no merece ningún tipo de atención.

Si esto se intensifica, no se como me las voy a arreglar en la Selva que tienen armado estos locos callejeros, que son capaces de cualquier cosa con tal de meterla. Mi Foxy aún tan pequeña ¿y madre soltera? Era necesario redoblar la vigilancia y comenzar a regular los paseos.

Finalmente ocurrió lo inevitable:

Comenzó el temible sangrado para el cual nuestro inútil e incompleto género no tiene ninguna forma de catalogar como normal.

Ahí veo entonces a mi chanchita patiabierta, langüeteándose afanosa su chaucherito para que no se le note “la indisposición. Yo había visto unas leves y modestas marchitas en el piso de alguno de sus trayectos domésticos, pero hoy después de un buen viaje al campo a jugar con las vacas, quedó raja y se quedó dormida ipsofláctica en su camita a mi lado dejando sin mantenimiento la fábrica. Un inexplicable llamado interior me sugirió revisarle la maquinaria y le levanté su colita para chequearle sus “indecencias”.

No era tanto, pero suficiente para sorprenderme lo suficiente como para despertarla y sorprenderla con la sorpresa que me di al ver algo tan sorprendente para mi. No se cómo para ella que recién lo vive es algo tan natural, porque si yo me pongo en los zapatitos talla 20 de una chiquilla de 10 años de edad a la que de esto no se le ha dicho nada, me hago caca.

Todo embadurnada en mis fluidos uterinos sangrantes con la mescolanza del nidito que crea la vida, y mas encima hecha caca. Eso traumaría a cualquiera, pero la Foxy en ningún momento ha actuado como si se le hubieran reventado sus tripitas. Ahí ella muy normal, en su propio Spa volviendo a meter adentro con su lengüita todo lo que se le escapó.

Tuve un sentimiento de paternidad, pero fue solo infinito amor. Como ocurre con algunas personas, creemos que son madres o hijas o esposas, pero no es nada mas que infinito amor. Si, sólo eso.

Vamos todos danzando en esta fiesta cósmica de la creación.

Aprendamos a hacerlo con naturalidad.

– Con infinito amor –