There is nothing but dreams

A veces, demasiadas veces, siempre, continuamente, me dejo engullir por la civilización que todo lo engulle y me olvido de todo lo que ocurre, dejando que me convierta en todo lo demás y así intentar hacer lo que hacen los demás, porque lo que hacen los demás funciona en esta civilización.

¿Pero quien cuenta la historia?

Demasiado tiempo pasé escondiéndome detrás del lente que me separa de lo que ocurre, como un testigo que observa sin interactuar. Pero había que crecer y madurar, encontrar el ritmo de las cosas, aprender a encajar, ser una maquina productiva, hacer cosas sin parar.

¿Pero quien cuenta la historia?

¿Quien ve lo que nadie más?

Mientras mas tiempo pasa, mas contradictoria me resulta mi participación en esta obra que elige los papeles para los demás. A veces, raras gemas de la profundidad de la tierra me vuelven a abrir los ojos para recordarme lo que enciende realmente mi corazón, en el poco afecto que le tengo a las cosas que deben hacerse como se deben hacer porque así las hacen los demás.

Raras sincronías aparecen cada cierto tiempo, activando esas reservas ocultas de pasión que enterré lejos de mi voluntad para no deprimirme por no alimentar la energía que potencia todas mis acciones. Por enterrarme en vida, por no acumular, por no formar proyecciones sensatas, inestables, planificadas por los demás.

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A veces aparece nuevamente la pasión que justifica todo esto, y me lleva a soñar con volver a vivir historias para contar, trabajar en todo, documentarlo todo, los distintos lados de la moneda.

¿Te hace algún sentido?

Nuestra vida es limitada e infinita, si quisiera poder describirla de alguna manera. Que gran desorden es todo esto… quizá debería poner un poco de perspectiva en ello.

Me gustaría.

A veces recuerdo, y cuando lo hago es tan fácil abandonarlo todo para esconderse nuevamente en las imágenes y en las palabras que no han sido descritas. No es mas que…

… mi propia versión de la historia.

There is nothing but dreams.