Con el cara de fotocopiadora

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Dicen que todo viaje comienza con un primer paso, pero en el caso de la creación de mi empresa llevo una serie ridícula de primeros pasos. Hoy volví al SII (impuestos internos) por el diploma que me gané por la absurda cantidad de veces que he ido a que me pidan papeles que nunca me pidieron o que me encuentren errores nuevos donde se solucionaron los viejos. 

“Abre tu empresa dice el Estado, será muy fácil”.

Después de esperar que avancen y avancen los numeritos del patíbulo de la muerte, me toca el mío y paso a sentarme en el escritorio de mi juez y verdugo. Un barbudo con rostro de fotocopiadora. Apenas sentado, me pide el documento oficial que identifica mi empresa.

– El documento oficial?
– Que identifica tu empresa.

Carajo.

– A ver puedes decirme tu ¿en que lugar dice que yo debería haber sacado ese documento? ¿Por qué ustedes no piden todo desde el primer momento así uno tiene todos los papelitos listos cuando vuelve con el papel que faltó? ¿Cómo esperan que uno lea la mente del sistema y constantemente predecir la cantidad de dificultades que van apareciendo de la nada?

– Ya ya ya… bueno, dime el nombre de la empresa.

(¿Viste que no necesitaba el documento oficial?)


– A ver… aquí dice que viniste la semana pasada.
– He venido un montón de veces y siempre me piden cosas nuevas. 
– Trajiste el certificado de…?
– Lo traje.
– Y la acreditación de la…?
– Aquí está.

(En las gotas de su frente se notaba que se estaba quedando sin recursos para jorobarme) 

Algo molesto finalmente dice: 

– Listo, ya tienes tu empresa formada. Ahora puedes operar legalmente. 
– ¿En serio?
– Si.
– ¿No me van a pedir mas papeles?
– No…
– ¿¿No me falta nada??
– Creo que no…

Bien CTM!

Salgo del edificio silbando la vida feliz. Un tipo me abre la puerta. “Hasta pronto” me dice, “ni lo sueñes” le digo sin decirle. Agarro la Catalina y parto para la casa. Voy por la carretera y se me enciende una alarma que me hace detenerme a un lado de la calle. Me bajo, miro la rueda… por entre un vidrio clavado en la llanta se me va escapando todo el aire. 

LA PUTA!

Fue la última jugarreta del barbudo cara de fotocopiadora.