Aquel eterno intervalo del ser

No es que hayas llegado, siempre has estado ahí. No hay un inicio, un comienzo ni un despertar, lo mas natural y lógico es que no has comenzado, ni siquiera te lo planteas. No alcanza a ser una pregunta porque no hay preguntas, ni necesidades, ni búsquedas de ningún tipo. No existe algo llamado incomodidad, ni calor, ni frío. Tampoco el hambre, ni la saciedad, todo es unidad. No existen las polaridades, aún no pueden ser definidas. No hay día ni noche, el tiempo aún no puede ser medido. A veces se vislumbra algo parecido al miedo, pero dura poco y se olvida pronto. Aquí no hay problemas, aquí está todo claro, el entendimiento es espontáneo y no está en el intelecto. Como ha sido siempre.

Luego, naces.

Conoces la separación con la unidad y todo se convierte en una pregunta. Te desconectas del todo, y ahora la vida es incertidumbre y miedo: Nace el tiempo y todo comienza a agotarse, nace el hambre, nace el frío. La vida comienza y también a acabarse. Si yo era eso, y eso era todo ¿Ahora que soy? ¿Qué es todo esto? La vida se convierte en una búsqueda, en una confusión, una duda. En experimentación y descubrir, entender, aceptar, en moverse hacia adelante sin saber por qué. Por mucho que preguntes nadie puede responder. Conoces la religión, te presentan un dios. Luego te acomodas en tu incomodidad, en el caos encuentras la normalidad y algo de intermitente paz.

Demasiado pronto aparece el miedo, como nunca antes. Las cosas mas simples se convierten en las mas valiosas, te castigas por haberte equivocado, por haber malgastado tanto, por no haber querido darte cuenta, por tu prolongado interés en lo irrelevante, por las cosas que hiciste, por las que no. La confusión vuelve con toda su fuerza, más intensa es mezclada con el miedo. Intentas inútilmente aferrarte a algo, lo que te quede, un latido mas, un poco de aire. Sabes que no va al caso. Lo aceptas y ya. Con la aceptación llega algo de calma, aunque el dolor aún no se va. Luego desaparece por completo, junto con la culpa, junto con la rabia, la desilusión, el arrepentimiento, la amargura y la pena. Junto con el tiempo desaparece la duda, la búsqueda, la confusión y la soledad. El intelecto y toda su naturaleza racional. Ya no existe un cuestionamiento, aquí ya no hay problemas, ningún tipo de incomodidad. Ya no existen las polaridades. El entendimiento es espontáneo, vuelve a estar todo claro, como ha sido siempre.

…Luego, naces.

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