:: Cuando nos abrazamos de verdad

Recuerda cuando abrazas a una persona demasiado querida con quien estás hermosamente a gusto. Te das el placer de tomarte todo el tiempo para entregarte por completo al abrazo y disfrutar en silencio la presencia del otro.

Si pones atención notarás que no se pueden encontrar fácilmente los límites del cuerpo ¿donde comienza uno, donde termina el otro?

Incluso la otra respiración te parece propia. Y lo es, porque cuando nos damos permiso para abrazarnos bien, la parte mas interna de nosotros sabe que somos infinitos, ilimitados y eternos.


Algo tan inmenso no cabe en cuerpos tan pequeños.