Refrán

el

Entre millones, una frase que intenta ponernos en contexto, aparece cada cierto tiempo con sus propios niveles y grados de influencia, afectando de mayor o menor grado nuestra persepción de culpabilidad o de inocencia. Y es en momentos de silencio, en el que la frase se transforma en el ariete que utiliza la consciencia para irrumpir en la bulliciosa e imparable maquinaria de nuestras mentes, construyendo nuevas persepciones mientras simultáneamente destruye las ideas que nos hemos hecho de lo que llamamos realidad.

Una frase entre millones, que re-crea con insistencia, las verdades que no existen sino fuera de la mente. Que aterriza con violenta suavidad la pequeñez de nuestra existencia en un punto ya considerado irrelevante, y que nos enseña a dejar de enfocar metas en otro momento y otro lugar, al recordarnos el oscilante vaivén que existe entre la imaginación y la realidad que vive la transparencia del espíritu de un niño.

Sabiduría envasada. Cultivada en la profundidad de los campos por la observación de los abuelos que atentos a las trascendentales lecciones que envía tanto el invierno como el verano, terminan por rumiarlas hacia la simpleza de una verdad irrefutable, que en el mejor caso viene cargada de consejos que nos ahorrarían las dificultades que la vida envía, para enseñarnos sus verdades irrefutables.

Ancestral cultura viva que transmitida de generación en generación, sigue fielmente la ley del amor, incendiándonos con la voluntad de iluminar el camino del Ser Amado, para apartarlo de la incertidumbre y la oscuridad cuando su inocencia olvida, que la ruta está llena de grietas.



Son la belleza de una verdad al descubierto, tapizada de vida e irradiante de luz, desenvuelta con gracia en el momento perfecto, aportando su perfecta vibración sobre el corazón que la acoge.

Verdades para el corazón.








– – o – –








– A buen entendedor pocas palabras…
– A otro perro con ese hueso!
A palabras necias oidos sordos.
Dime con quién andas y te diré quien eres
La curiosidad mató al gato.
De tal árbol tal astilla
Echando a perder se aprende.
Cuando el río suena es por que piedras trae
Despacito por las piedras!
El que la sigue la consigue
– … El que la hace la paga
El que mucho abarca, poco aprieta.
El que ríe último… ríe mejor!
En la confianza esta el peligro
Dios castiga (…pero no a palos).
Las armas las carga el diablo…!
– …No hay mal que por bien no venga.
Perro que ladra no muerde!
– …mucho ruido y pocas nueces.
Hierba mala nunca muere
Las palabras se las lleva el viento…?
– …Las palabras se las lleva el viento.

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