Ellas.

Las que se aprovechan cuando descubren que somos vulnerables y estamos desprevenidos.

Propósito.

No pierdo el propósito de escribir cuando aparece el “¿Para qué?”. No pierde su sentido cuando no encuentro el “por qué”, pero me envuelvo en el silencio donde la tinta ya no fluye y me encuentro en el blanco que no es rellenado y en los trazos que ya no corren y en las lineas…