Los ojos de la Ñaña.

La micro viene llena y al lado mío también de pie, viene apretada una Ñaña que está nerviosa porque al no tener donde agarrarse, no sabe donde poner las manos mientras se balancea en estas curvas de montaña. Me echo atrás para darle mi espacio y la observo. Cuando encuentra el nuevo lugar, se afirma con sus…

El Día de las Cosas Bonitas.

Recojo mis cosas, llevo poco. Billetera, mi cuaderno, su libro, los dos cristales, el cepillo de dientes (obvio, si el propósito es ese) y ya que estamos en esa, los condones. Agarro a la Cata y parto. Es un día la raja. El aire está cristalino y el sol lo ilumina todo. Hay nubes en…

Digo, otra vez.

Nuestro nucleo mismo es intrínsica y esencialmente bueno. Es nuestra mente fuera de control la que nos hace andar metiéndonos en cagadas. Soy el que soy, el que soy, Soy. Era el que Soy, el que Soy, Era.

Agüita.

Agua transparente y cristalina, abundante de cielos sin fronteras, sin limites, inmensos, sin bandera. Se descuelgan cantando las voces sin voces, bañando la tierra completa, lavando toda impureza estancada. Fluyendo en vertienes, arroyos y ríos, cargando la tierra seca con vida, nutriendo plantas y animales, desarmando la pereza y la muerte, desbaratando toda soledad y…

Una Yurta en el Bosque

Es este fuego, o esta lluvia crepitando con el un techo con un sonido nuevo. O el aroma de esta madera húmeda al entregar su calor sereno. Es uno o todo a la vez, en este refugio silencioso de visitantes ausentes, resguardando un secreto, indiferente, sin ocultarse de nadie y asomando sus brazos sonriendo, desde…

Digo yo.

Solo necesito un lugar pequeño pero tibio, comida saludable, agua en abundancia y libre de ruidos.

Te quiero (para mi)

Creemos querer a alguien con tanta facilidad, que nos olvidamos como es que queremos. Todo está bien si hablamos de querer, pero no está bien si el tema es el amor. Querer es una cosa, es pedir, es necesitar, es requerir, es demandar. Querer es para uno, es personal. Yo quiero. Te quiero. Pero el…

El amor se expande.

Llovía por primera vez en meses y la calle estaba resbalosa. Mi moto estaba estacionada a un lado de la calle y los autos pasaban y pasaban muy cerca sin darme la oportunidad de sacarla sin peligro,

Ojos amarillos.

Doblaba por la esquina cuando me encontré con sus ojos amarillos. ¡Ojos amarillos! Me clavé en ellos mientras también giraba en sentido contrario.

La Endorfina

La endorfina es la moto de mi viejo. La mía cabe 10 veces dentro de su motor, así que te podrás hacer una idea de la clase de moto que es. Grande, pesada, ancha y firme. Poderosa como la potra del campo. Solo el darle arranque te llena de esa sensación de capacidad imparable. El…