Insensatez.

– Ven y vamos a volar – me dijo. Y como ir y volar me parece siempre la mejor idea “Weno”, dije yo. Se suponía que nos juntaríamos a una hora razonable en algún lugar civilizado, pero ya oscuro y medio tarde, nos encontramos en la mitad de la plaza después de una incomprensible sucesión…